Hay días que me pregunto si vale la pena lo que estoy haciendo y si me lleva a donde quiero llegar. Te levantas, vas a trabajar, comes, duermes...
Pues sí... la mayoría de las veces que me hago esa pregunta algo en el día me dice que sí vale la pena ir hacia donde voy para llegar a conseguir una meta.
Tengo fuerza, tengo coraje y creo tener capacidad para llevar mi vida para delante.
Decidido, no desperdiciaré mi tiempo, vale mucho y no se puede recuperar, aprovecharé cada minuto de este día para seguir luchando por conseguir mis sueños.

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